Alumnos de Universidad UNIACC participaron como tutores en cuarta versión de capacitación digital

Diciembre 3, 2013 9:58 am Por
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Uno de los grupos de inmigrantes que han sido capacitados en la utilización de tecnología por “Corazón Digital”, iniciativa que ya cumplió cuatro años de existencia en Universidad UNIACC.

El 1 de diciembre finalizó en Universidad UNIACC la cuarta versión de “Corazón Digital”, programa de capacitación generado por el trabajo conjunto de Intel Aprender y la Universidad.

Creado en 2009, el proyecto tiene como objetivo central capacitar –sin costo para sus beneficiarios- en el uso de tecnologías de la información a sus alumnos, quienes, en su mayoría, son mujeres inmigrantes.

En la jornada de cierre, efectuada el domingo en la sede central de Universidad UNIACC, en Avenida Salvador 1434, 60 mujeres finalizaron su periodo de instrucción. A la actividad asistió la Coordinadora Nacional del Programa Emprendimiento, Denise Lama, iniciativa perteneciente al Servicio Nacional de la Mujer, Sernam.

Cada domingo, en las dependencias de la casa de estudio, el público del curso recibió instrucción sobre las tres herramientas tecnológicas básicas: Word, Excel y PowerPoint. Este año, las materias abordadas en “Corazón Digital” fueron Tecnología y comunidad; Tecnología en el trabajo; y Tecnología y emprendimiento.

En Universidad UNIACC, hoy la gestión de la iniciativa creada hace cuatro años es responsabilidad de la Dirección de Asuntos Estudiantiles.

Durante el primer semestre, estudiantes, egresados y funcionarios de Universidad UNIACC tuvieron la opción de formarse como tutores, para así capacitar tecnológicamente a los inmigrantes. Este año, la estudiante de octavo semestre de la especialidad de Cine de Comunicación Audiovisual, Vania Venegas, fue una de las responsables de la formación digital de los asistentes a la casa de estudios. Durante el primer periodo, también fue capacitado el alumno de la especialidad de Televisión, Bastián Bello, quien compartió sus impresiones sobre su trabajo.

-¿Cómo se produjo la posibilidad de participar en esta iniciativa y por qué decidiste hacerlo?

Fue muy express. Vania (Venegas), como presidenta del centro de alumnos, manejaba la información y la publicó en uno de los tantos grupos de Facebook en los que estamos agregados como alumnos de la universidad. Lo leí y envié el respectivo mail con mi inscripción para el curso que capacita a los formadores. Ahí me di cuenta de que era el último día de plazo y lo envié a eso de las 23:00 horas (risas). Me decidí a hacerlo por lo fabuloso de la iniciativa. Me gusta ayudar y nunca se me había presentado la oportunidad de hacerlo. El tiempo siempre está en contra, pero nunca es imposible estirar un poco el chicle. Creo que el afecto fue una paga inigualable.

-¿Qué es lo que más destacas de este tipo encuentros?

Me llamó la atención la cantidad de cosas que fuimos descubriendo de a poco. El número de profesionales que teníamos como alumnos era bastante alto. En Chile, ellos se desempeñan como asesoras de hogar o en empresas de limpieza. Destaco la constancia de quienes se quedaron hasta el final. A veces recibía llamados de números desconocidos y eran mis alumnos contando que no asistirían a clases por algún motivo de urgencia. Siempre fueron muy precavidos, motivados y comprometidos con el curso.

Me llamó mucho la atención el miedo que tenían, en un principio, a los computadores. Solía escuchar cosas como “disculpe, profesor, pero las únicas veces que he tocado un computador es para limpiarlo”. Al pasar las semanas, uno vio cómo el manejo del mouse y del teclado aumentaron considerablemente. Las dudas escasearon y ellos sondeaban por sí mismos la resolución a sus problemas. Me llenaba de alegría ver eso.

-¿Cuál es tu sugerencia para el resto de estudiantes que no conoce sobre esta iniciativa?

Dudo que el alumno promedio de UNIACC viva en situación de calle o que no pueda carretear porque le falta dinero. Si la vida te ha tratado tan bien, ¿por qué no retribuirlo a otras personas? Me gustaría que se imaginaran a sí mismos en otro país, con un título profesional y no poder ejercer en ello por la validez del título o por lo que sea, y a la vez tener que arreglar de otra forma la situación. Quizás no estamos entregando doctorados, ni somos profesionales en el área de la educación, pero cada quien pone su grano de arena y se la juega. Creo que todo eso dio buenísimos resultados. Les recomiendo que, en vez de quedarse viendo el Chavo del 8 por la tarde, se den una vuelta por UNIACC los domingos, para enseñar a gente que lo necesita. ¡A ojos cerrados participaré en el curso del próximo año!

Universidad UNIACC.