Bárbara Pestan, cineasta y egresada de UNIACC: “El cine se hace desde la búsqueda personal”

Abril 12, 2016 11:27 am Por
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El cine es mucho trabajo, pero lo principal es ser consecuente con lo que uno cree y trabajar por eso hasta el final. Mientras más honesto uno es en lo que hace, mejor será la recepción”, expresa la titulada de la especialidad de Cine de UNIACC, Bárbara Pestan, directora, guionista y productora del largometraje “Joselito”.

La cinta, estrenada comercialmente en abril en la Cineteca Nacional del Centro Cultural La Moneda y en el Cine Arte Normandie, es el trabajo de un equipo de egresados de UNIACC.

Junto con Pestan, son parte del equipo realizador los profesionales Javiera Véliz, como directora de fotografía y co-guionista; Claudio Figueroa, como productor de campo; Nicolle Barrios, en la asistencia de dirección; Bastian Yurisch, secundando la fotografía; en tanto que la banda sonora es obra de Diego Ridolfi. Los protagonistas de la obra son José Soza y Cristián Flores.

La obra, que se estrenó en 2014, en el Santiago Festival Internacional de Cine, Sanfic, fue distinguida el año pasado como Mejor Película en el Primer Festival de Cine La Serena, Fecils. Además, se ha exhibido en distintas instancias y países: en Argentina, en el Festival Bafici (en la instancia Work in Progress); en el Festival de Cine Latinoamericano de Trieste en Italia; y en el Festival de Cine de Madrid, Plataformas Nuevos Realizadores.

El rodaje tuvo lugar en Aituy, un pueblo en la localidad de Queilén, en la Isla de Chiloé, Región de Los Lagos. Pestan comparte que permaneció “18 días con todo el equipo y luego, con Javiera Véliz, nos quedamos unos días más a grabar algunos insert y planos sin actores”.

 

-¿Cuál es la premisa o mensaje central de “Joselito”?

Quise mostrar, tanto desde lo afectivo, como lo social y cultural, la humanidad de un sujeto que se transforma en parricida, sin hacer un juicio sobre ello, ni tampoco imponiendo una sola lectura. Lo que me interesaba era mostrar, sin prejuicio, al personaje, sus dudas, heridas y afectos. En el fondo, quise mostrar todo lo que directa e indirectamente lleva a Joselito a matar a su padre.

Para mí, dentro de estas aristas, uno de los puntos más relevantes tiene que ver con la incomunicación que se vive al interior de las familias en los sectores rurales, especialmente entre los hombres. En las familias chilotas las mujeres son las encargadas de llevar el hogar, y la ausencia de éstas muestra -de una manera aún más fuerte- la incomunicación al interior de los hogares. Eso me parece muy importante transmitir y fue una de las grandes motivaciones para viajar ahora a la isla y mostrar la película en todas las comunas, previo al estreno nacional.

-¿Cómo y por qué surgió la idea para esta película?

La primera vez que viajé a Chiloé, en 2007, fue porque quería hacer una obra de teatro basada en la memoria de un parricida francés, Pierre Rivière, quien, en un escrito muy precario (Nota: plasmado en una obra de Michel Foucault), intenta relatar los motivos de su parricidio. Él vivió en el siglo XIX, al Norte de Francia, en un sector rural. Llegué a Chiloé porque quería hacer el cruce entre la forma de vida del campo francés y la ruralidad en la Isla de Chiloé, para aterrizar a nuestra cultura la historia.

Cuando llegué a Chiloé, pensando en la historia de Rivière, me encontré con otro crimen que ocurrió años atrás en la isla, y que considero que en algún sentido tiene el mismo nivel de fragilidad y humanidad que el francés. Por un lado, me tomé de los escritos de la memoria de Pierre, de la relación padre/hijo del crimen chilote, y por otro de las relaciones familiares que pude observar dentro del tiempo que vivimos en la isla -cerca de un año-, para crear esta historia de ficción.

-¿Hay alguna escena o situación durante la filmación que recuerdes con mayor detalle? ¿Por qué?

Sí, la escena del baño. La escena trata de que el hijo baña al padre, con quien tiene una tensa relación. El padre se encuentra cada vez más desvalido. Rodamos en plano secuencia la escena completa, que duró alrededor de 20 minutos, sin corte. Luego, en montaje, la corté. Fue bien interesante, ya que fue una apuesta en la película, podía funcionar, como también no. Para mí, es la escena más importante de la película y sólo la hicimos una vez, porque sentía que si la ensayaba o repetía, no sería lo mismo. Quería que el pudor de verse los cuerpos o el tocarse, fueran reales. Fue un muy buen aprendizaje. A pesar de ciertos errores debidos a que se realizó una sola vez, siento que lo real de esa escena es lo más importante. En ella hay mucho aprendizaje, desde la dirección de actores, o la misma puesta en escena.

-¿Cuál es tu sugerencia o reflexión para alguien que este año haya entrado a estudiar Comunicación Audiovisual en UNIACC?

Que trabaje, que vea películas y no sea muy buen alumno, en el sentido que el cine se hace desde la búsqueda personal, antes que guiarse por los comentarios de profesores. Estos están para servir de guía, pero lo principal radica en la búsqueda de lo que cada uno quiere expresar y, a veces, esa mirada no es necesariamente la misma de lo que te enseñan. Hay que dialogar y defender siempre lo que uno quiere hacer. Lo peor que a uno le puede pasar es equivocarse, y ahí está realmente el verdadero aprendizaje.

Universidad UNIACC