Egresados de Universidad UNIACC buscan financiamiento para largometraje centrado en lucha libre

Marzo 10, 2015 11:22 am Por
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El Último Lonco es una película simple y honesta, pero que funciona en muchas capas distintas de profundidad”, explica el egresado de UNIACC, Guillermo Söhrens, director de la cinta actualmente en etapa de post-producción.

El profesional, quien completó las especialidades de Guiones y Cine en la universidad, es uno de los gestores de El Último Lonco, un largometraje de ficción que utiliza la lucha libre como escenario y que pertenece a Salmón Cine.

El equipo realizador proveniente de UNIACC integra además a Paloma Álvarez, Carolina Labraña, Javier Muñoz, Sebastián Soto y Alejandro Vega (de Guiones); Camilo Alonso, Fredy Barrientos, Norman Gutiérrez, Felipe Manríquez, Camila Mosquera, Gonzalo Puebla y Pablo Ramírez (de Cine); Oscar Olivares (de Televisión); Carolina Bañados (de Diseño de Imagen); Andrés Valdebenito (de Música y Composición), “quien compondrá la banda sonora de la película, además de una gran cantidad de profesionales de casi todas las universidades de cine en Santiago”.

Los creadores hoy se encuentran en la búsqueda de fondos para finalizar la obra, por lo que invitan a los interesados a visitar la página con los detalles sobre este drama de ficción: http://idea.me/elultimolonco

Söhrens también fue en 2013 director del documental “El Desalojo”, el que fue distribuido entre estudiantes secundarios y universitarios de Estados Unidos, por iniciativa del cineasta y escritor estadounidense, Michael Moore.

Lonco

El egresado explica que el trabajo de grabación con El Último Lonco se inició “a principios de 2014, luego seguimos grabando escenas durante el año a medida que intentábamos compatibilizar los estudios con la grabación de la película y su edición. Hace pocos días terminamos de grabar la última escena que nos quedaba, y ya la tenemos casi totalmente editada”.

-Como director, ¿cuál es tu premisa con esta historia?

 El protagonista es un hombre común (Vladimir Huaquiñir), que se ve obligado por la sociedad a vivir de una forma que no quiere, alejándolo de su vida como luchador, hasta que termina destruyéndose a sí mismo. Los que vean la película encontrarán una gran cantidad de simbolismos, incluso un fuerte contenido referente al conflicto mapuche que se mantiene en el subtexto de la narración.

-¿Esta idea nació con una finalidad académica o estrictamente profesional?

 Fue un desafío que nos pusimos externo a lo académico. Junto a Javier y Sebastián nos planteamos la idea de construir un proyecto de película lo suficientemente bueno para convencer a todos de que participaran sin recibir nada más a cambio que la recompensa de hacer una buena película. Por absurdo que suene, lo conseguimos. Ahora estamos acá, terminando la universidad con una película casi lista bajo el brazo y preparando la próxima que grabaremos en verano.

-¿Cuál es el estado actual del proyecto?

 Estamos estancados en la etapa de post-producción, una de las partes más caras y complicadas de hacer una película, porque es necesario hacerlo en lugares especializados. Es por esto que actualmente estamos haciendo una campaña de crowdfunding (financiamiento a través de micro-transacciones) para financiar esta etapa y así financiar la mezcla de sonido y colorización de la película, para estrenar en festivales antes de que termine el año.

-¿Cómo surgió la idea de desarrollar este tema con luchadores?

Las circunstancias de la vida nos habían llevado a encontrarnos varias veces trabajando junto a agrupaciones de lucha libre. En 2011 intenté, junto a algunos compañeros de Cine,  hacer un documental fallido con esta temática, y en 2013 nuevamente comenzamos a trabajar con luchadores en un proyecto similar. Debido a esto surgió la idea de investigar para construir una ficción basada en la vida de los luchadores que comenzamos a conocer, y así fue como luego de meses de investigación y escritura, creamos El Último Lonco.

Hacer El Último Lonco fue un proceso completamente enriquecedor para todos los que participamos, porque pese a ser una película independiente de bajo presupuesto, se consiguió construir una obra que no tiene nada que envidiar a una película de gran presupuesto. Fue un trabajo riguroso en el que, por ejemplo, se trabajó con luchadores reales, quienes entrenaron a los protagonistas desde meses antes de empezar el rodaje y quienes nos apoyaron desde el proceso de investigación hasta el último día de rodaje.

Imágenes: Facebook de El Último Lonco

Universidad UNIACC