El día del periodista

Julio 11, 2012 6:27 pm Por
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El 11 de julio de 1956 nació el Colegio de Periodistas de Chile, principalmente gracias al esfuerzo del reportero Juan Emilio Pacull. Por eso, esta es la fecha para la celebración del día de esta profesión y estilo de vida.

El periodismo chileno vio la luz oficialmente el 13 de febrero de 1812, fecha registrada en la primera edición del “Aurora de Chile”. Este semanario fue fundado, editado y, en su inicio, redactado íntegramente por el presbítero fray Camilo Henríquez. La publicación existió hasta el 1 de abril de 1813, siendo financiada por el Estado y por la venta de sus ejemplares.

Para graficar la importancia de la labor periodística, la Junta de Gobierno de entonces, por medio de un decreto, designó a Henríquez como responsable del semanario por lo siguiente:

…se elija un redactor que adorno de principios políticos, de religión, talento y demás virtudes naturales y civiles, disponga la ilustración popular de un modo seguro, transmitiendo con el mayor escrúpulo la verdad que sola decide la suerte y crédito de los gobiernos…

La Escuela de Periodismo de UNIACC nació en 1991. En tanto, la primera escuela de Periodismo en el mundo fue fundada en 1908, en la Universidad de Missouri, Estados Unidos, por el periodista estadounidense Walter Williams. Este profesional es el autor del Credo del Periodista, el que compartimos este día.

CREDO DEL PERIODISTA

Por Walter Williams

Creo en la profesión de periodista.

Creo que el periódico es la confianza del público; que todos los conectados con él son, en toda la capacidad de su responsabilidad, depositarios de la confianza del público; y que la aceptación de un servicio en menoscabo del servicio al público es una prevaricación de esa confianza.

Creo que pensamientos y expresiones claras, precisión e imparcialidad, son reglas fundamentales de buen periodismo.

Creo que un periodista sólo debe escribir aquello que con profunda convicción considera ser la verdad.

Creo que nadie debe escribir como periodista lo que no diría como caballero; que el soborno con el propio bolsillo debe ser tan evitado como el soborno del bolsillo ajeno; que la responsabilidad no podrá excusarse alegando instrucciones o gananciales de otro.

Creo que las columnas de anuncios, noticias y editoriales deben servir en el mismo grado los intereses de los lectores y que la misma norma de honestidad, pureza y utilidad debe ser aplicada a todas por igual; que la prueba suprema de buen periodismo está en la medida de su servicio público.

Creo que el periodismo que mejor éxito tiene, y que merece el mejor éxito, teme a Dios y honra al hombre; es resueltamente independiente; inamovible por orgullo de opinión o codicia de poder; es constructivo y tolerante, pero nunca descuidado; tiene dominio sobre sí, y es paciente y respetuoso para con sus lectores, pero nunca se dejará intimidar; es rápido en indignarse con la injusticia; es inamovible por la atracción del privilegio o el clamor de la turba; trata de darle una oportunidad a todo hombre, y, tanto como lo permita la Ley, el sueldo honrado y el reconocimiento de la humana hermandad, una oportunidad igual a todos; es profundamente patriótico mientras trata de promover una sincera buena voluntad internacionalmente cimentando una camaradería mundial, es un periodismo de la humanidad de y para el mundo de hoy.