03 Enero 2012
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Elegir la carrera tiene que ver con una decisión personal. Por ello, es necesario conocerse y reconocerse a sí mismo: ¿cómo soy? Es preciso que la carrera que vayas a elegir tenga relación con cómo eres, además debe gustarte y motivarte. Cuáles son tus habilidades y aptitudes que más destacas. En este sentido debes intentar reconocer tus fortalezas y debilidades, y saber qué eres capaz de hacer, qué te gusta y en qué aspectos debes realizar mayor esfuerzo para lograr tus metas.
Esto tiene que ver con tu carácter, es decir, ¿eres una persona activa, inquieta?, ¿te gustan las actividades que te obliguen a estar en constante movimiento?, o ¿eres más bien tranquilo, pasivo?, ¿podrías estar trabajando detrás de un escritorio? o ¿preferirías actividades que te obliguen a estar en terreno y en actividad?, ¿me veo haciendo esto? Este tipo de preguntas debes intentar responderte e intentar imaginarte ejerciendo la profesión.
Una vez que has logrado algunos de los aspectos anteriores, ojalá todos, dedícate a investigar. Hoy en día la oferta académica es muy amplia, por ello es preciso que te informes acerca de la lista de opciones de carreras que responderían a tus intereses personales, así como instituciones que las imparten.
No todas las universidades son adecuadas para todas las personas. La elección de la universidad también tiene que ver contigo, tu forma de ser y tu propia realidad. Debes considerar que la carrera y la universidad que escojas, debe tener relación con tus habilidades, talentos y motivaciones.
Para saber esto, acude a entrevistas, talleres de verano, conversa con alumnos que cursen la carrera de tu interés, entrevístate con sus directivos, consulta acerca de la malla curricular y los contenidos de las asignaturas que cursarás, pregunta por sus posibilidades laborales, existen campos profesionales de algunas carreras, que por no conocerlas ni te imaginas que existen y pueden resultar atractivas a tu proyección.
Indagar sobre las posibilidades laborales, además, permitirá proyectarte. La carrera que escojas debe ofrecerte posibilidades laborales, según dónde vives o deseas vivir. De nada sirve estudiar algo que no podrás ejercer porque la actividad no existe en ese lugar.
Empápate lo más posible de información que te permita visualizarte en esa carrera. Es difícil imaginarse aquello que no conocemos.
Sin duda que el costo de la carrera es un tema a considerar, no sólo en términos de los aranceles, sino también porque existen carreras en que se debe invertir en materiales y elementos propios para su desarrollo.
Es difícil controlar absolutamente esta variable económica, pues no depende directamente de ti, pero debes hacer el esfuerzo de al menos ser realista en que podrás asumir la responsabilidad, porque te generará frustración el tener que dejar tus estudios inconclusos, por no prever aspectos que podrías haber anticipado.
La invitación es entonces a conocerse, informarse, ser realista y responsable con tu decisión.
Éxito!
Por: Ángela Izarnótegui, Psicóloga y Directora de Servicios Estudiantiles
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