El 30 de julio, en el  Auditorio de Avenida Salvador 1200, Providencia, la Escuela de Psicología de Universidad UNIACC ofreció la clase magistral “Lo vincular: nuevos tiempos, nuevas miradas”.

Un vínculo normal es el que tiene insatisfacciones y eso es lo que se va trabajando. Muchas veces se piensa que es como el mito del Edén, que queremos llegar hacia una fusión con el otro y que nos comprendamos absolutamente y ahí es donde empiezan los problemas”, advirtió en Universidad UNIACC la psicóloga Carola Santander.

Los expositores fueron la académica de la carrera, Marisol Mena, responsable de la asignatura Teoría Psicoanalítica, además de supervisora de prácticas profesionales en modalidad semipresencial; Antonia Staforelli, psicoanalista de la Asociación Psicoanalítica Chilena y magíster en Familia y Pareja de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires; y los psicólogos Andro Peric y Carola Santander.

Un vínculo es más que la suma de las partes. El que sea otra cosa conforma el vínculo, algo nuevo que surge del encuentro con el otro y esa novedad es la que nos va haciendo crecer (…) A medida que se complejice habrá más vitalidad, creatividad, más deseo”, expuso Santander.

Cuando este otro real y este otro pensado no hacen match, eso es un exceso, y ese exceso es la otredad. Y cómo se va a tramitar esa otredad es lo que tiene que ver con el trabajo vincular, y es lo que va a generar complejidad y evolución”, explicó la profesional.

Para Santander, “las decepciones del vínculo van a generar producción vincular, tramitar las diferencias, y también crecer (…) Parte de la relación vincular son muchos desencuentros, que son normales”.

En tanto, Marisol Mena detalló que el psicoanálisis vincular “se instala desde un cambio que va surgiendo desde la modernidad hasta la posmodernidad, y se instala sobre el paraguas de la teoría de la complejidad”. Esta -a diferencia del enfoque positivista, en la que prima un enfoque científico y con tendencia a la unidimensionalidad- “se instala desde otro parámetro, en el cual no se puede reducir a una sola comprensión la realidad, ni se puede reducir a una mirada el paciente”.

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Marisol Mena (a la izquierda), supervisora de prácticas profesionales en modalidad semipresencial de la Escuela de Psicología de Universidad UNIACC; y Antonia Staforelli, psicoanalista de la Asociación Psicoanalítica Chilena.

En este escenario, resaltó Mena, “intervienen factores centrales, como por ejemplo, los cambios que se han ido generando tanto a nivel histórico como nivel social”.

Estamos en una cultura en la que, desde hace varios años, ha imperado la globalización, con avances y cambios tecnológicos significativos que han modificado nuestras vidas en general, inclusive la forma de relacionarnos. Esto indudablemente ha impactado no solo en lo individual, sino que en la manera de relacionarnos y en la manera en que vivimos”, aseguró Mena.

La profesional precisó que en el escenario vincular, “a diferencia de lo que sostiene el paradigma más clásico, que es reduccionista, este es completamente amplio, inesperado e incierto. Es decir,  en un vínculo sano está eliminada la certeza y lo que prima es la incertidumbre”.

El vínculo se construye a partir de lo desconocido y de lo inesperado, que me pone en situación de algo nuevo (…) Si hay producción vincular, hay siempre algo inesperado que puede aparecer. Pero la tendencia en general, cuando los vínculos son menos sanos, es a no permitir esa diferencia, y entonces investir narcisísticamente al otro. Es decir, el otro es lo que yo espero que sea y lo que yo quiero”, afirmó.

Según Antonia Staforelli “en general, el encuentro con el otro y lo vincular tiene que ver con cómo yo me las arreglo con lo que es la frustración de la otredad. Porque la otredad siempre va a impactar con lo que yo imagino, represento, con lo que yo espero (…) En general, trabajamos con la idea que es un trabajo permanente estar con otro (…) con la representación psíquica que yo tengo del otro”.

En lo vincular, la identidad es cambiante, el que sea de una determinada manera depende en qué momento y lugar estoy”, apuntó.

En tanto, Andro Peric mencionó que “nosotros habitamos vínculos y tenemos muchos espacios de permanencia. Muchas veces pensamos que yo soy de tal club o de esta familia, pensado como algo muy estable. Desde esta visión, todos esos roles van a depender también un poco de nosotros”.

Peric expresó que en el enfoque vincular prima “la idea de la otredad, ese otro que no esapresable en mis categorías, por lo tanto no lo puedo capturar, lo que sería un ejercicio de, podríamos decir, violencia narcisista, de ir y apresar al otro y tratar de entender todo de él y por lo tanto, reducirlo”. En lo vincular, las ideas que basan en un enfoque que “permite estar abierto a eso nuevo y a esa complejidad”.

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