Fue un viaje de ensueño. Muchos viajaban por primera vez fuera del país, en avión incluso. Fue una experiencia de verdad muy enriquecedora ver cómo los ojitos de esos estudiantes se abrían al mundo, a distintas culturas y a distintas experiencias, y también cómo se llenaban de orgullo de presentar su cultura y su país, en tierras tan lejanas como Marruecos”, destaca el docente de Universidad UNIACC, Gonzalo Pinto.

Entre el 30 de noviembre y el 5 de diciembre, siete alumnos de Teatro y Comunicación Escénicaparticiparon en el IV Festival de Escuelas Superiores de Teatro, en Rabat, Marruecos. Dirigido por Pinto, el grupo se adjudicó el Premio a la Mejor Organización del Festival, esto es, por su labor “en la producción y dirección” de la obra “El memorial del bufón”, original de Juan Radrigán.

El grupo de estudiantes de la carrera estuvo compuesto por Andrea Alfaro, Bárbara Prado, Pamela Figueroa, Manuel Flores, Edson Gonzáles, Samuel Mendoza y Nicole Núñez. Además, participaron los músicos Óscar Núñez y Pablo López.

Se trató del primer grupo de representantes de América Latina en el Festival desarrollado en la capital del país africano.

Para Pinto, lo más importante del viaje fue “la experiencia que tuvieron los estudiantes de UNIACC con otras culturas y formas de ver el teatro. Ellos se dieron cuenta de que el nivel que tenemos en teatro -tanto en la Universidad y en Chile- es de muy buena calidad y que estamos a la par de países europeos”.

El director de la obra resalta también que los estudiantes pudieran “apoderarse de un texto de Juan Radrigán, en un lugar donde no todos hablan español, e impregnarle el sentido de historia del país, para así contar una historia que emocionó a muchos y que dejó muy bien parado el teatro nacional. El desempeño de los estudiantes fue el mejor”.

Muchos de los participantes que vieron la obra reconocían en el valor que teníamos como colectivo en plasmar nuestra historia sobre las tablas, la historia de nuestro país y, especialmente, de nuestro pasado a veces amargo y que motiva la escritura de Juan Radrigán”, expresa Pinto.

El docente relata que “tuvimos que enfrentar bastantes adversidades para llevar la escenografía, que significaba transformar palos, que tenían impreso el Informe Rettig, a triángulos de género, con muchas peripecias para levantarla. Lo que más nos llamaba la atención es que cada noche nos llevaban a un salón maravilloso, al estilo de la arquitectura marroquí. Teníamos grandes festejos con música de la zona y de los países participantes”.

Fotografía: cortesía de Gonzalo Pinto.

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