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Chile es un país abierto al mundo que promueve el libre comercio y busca activamente acuerdos con otros países y bloques comerciales. En los últimos años ha desarrollado una creciente red de acuerdos comerciales con Bolivia, Brunei, Canadá, Centroamérica, China, Colombia, Corea del Sur, Cuba, Ecuador, Estados Unidos, India, Islandia, Liechtenstein, MERCOSUR, México, Noruega, Nueva Zelanda, Panamá, Perú, Singapur, Suiza, Unión Europea y Venezuela. Además, en marzo del 2007, Chile firmó un Tratado de Libre Comercio con Japón. Más del 76% de los envíos chilenos se dirigen a estos mercados, los que representan el 87% del PIB mundial. Chile está fuertemente ligado al comercio internacional.

Chile tiene en la actualidad un modelo económico abierto y estable que favorece el comercio y la inversión, que es respetado y elogiado en el mundo. El alto grado de apertura de la economía chilena la ha transformado en una de las más expeditas del mundo. El país se encuentra regido por un sistema económico de tipo mixto, donde la participación del Estado y la libertad económica están compatibilizadas. La economía de Chile se caracteriza por estar orientada a la exportación y su estructura exportadora está conformada por un 45 por ciento de productos industriales, 45 por ciento de producción minera y un 10 por ciento de productos agrícolas. Dentro de los productos industriales destaca la exportación de celulosa, metanol, productos químicos y agroalimentarios. La industria forestal, del salmón y el vino —de reconocido prestigio internacional— han adquirido importancia en la última década. Los productos mineros más importantes son las semimanufacturas de cobre, mineral del cual Chile depende en gran medida. En el apartado agrícola adquiere importancia gradual la exportación de frutas y hortalizas. Cabe destacar que la producción chilena industrial abarca todos los rubros productivos (alimentaria, siderúrgica, maquinaria, etc.). Aunque Chile ha reducido su dependencia de las exportaciones del cobre del 60 por ciento (durante la década de los setenta), al 35 por ciento de la actualidad, todavía es muy alto, y gran parte del crecimiento chileno está relacionado con los altos precios de éste y otros minerales.  La economía de Chile ha pasado en los últimos decenios de ser una economía monoexportadora de productos primarios, a un país semi industrial, fruto de un crecimiento económico continuado a un ritmo del 7 por ciento en los años 90. En ese sentido, Chile en los últimos años ha recorrido una notable trayectoria, abriendo su economía al comercio internacional, participando activamente en negociaciones mega-regionales, promoviendo iniciativas de integración, implementando diversas políticas e instrumentos de facilitación comercial, con la finalidad de insertarse cada vez más en la economía global. China se presenta como el principal proveedor de mercancías del país nuestro país, seguido por Estados Unidos y por la Unión Europea.

En la actualidad, Chile continúa enfrentando un escenario de lenta recuperación de la economía mundial, con expectativas de crecimiento negativas para América Latina, la caída del precio internacional del cobre, del petróleo, de materias primas y el aumento del precio del dólar. La disminución del comercio con China es menor a las caídas en nuestras exportaciones e importaciones con la mayor parte de los socios comerciales, reflejando un menor impacto en nuestro comercio. Pese a que las variables económicas no presentan un escenario tan favorable para el comercio exterior, como en años anteriores, el país ha mantenido un superávit en la balanza comercial. Por lo tanto, el comercio exterior de Chile sigue determinado por la situación económica internacional, la apreciación del dólar y la caída de precios de importantes productos, lo que ha restado dinamismo a las exportaciones y mermado los volúmenes importados. Como consecuencia de esta situación, el intercambio comercial del país ha dada la baja tanto de las exportaciones como de las importaciones, pero aun con un saldo positivo de la balanza comercial. Las exportaciones totales han presentaron una fuerte caída, situación que se ha mantenido durante el presente año. Por su parte, los montos de las exportaciones de cobre – que representan el 49% del total exportado- han sufrido una contracción que responde a una caída en el precio internacional, contrarrestado en parte por un aumento en la cantidad exportada. Por su parte, las exportaciones e importaciones totales a los países con y sin acuerdos comerciales se redujeron en una proporción cercana al 14%, lo que implica que la situación internacional ha afectado a todos los países. Por sector exportador, los envíos del sector agropecuario, silvícola y pesquero se han mantenido durante el año 2016 casi sin variación con respecto al mismo período de 2015, mientras que las exportaciones del sector minero se redujeron en 16% y en el sector industrial en 14%. Destaca el sector frutícola, con un aumento de 4,8% en sus ventas al exterior, donde algunas de las principales alzas fueron hacia China, Corea del Sur, Unión Europea y Mercosur. En cuanto a los destinos de las exportaciones, China continúa liderando el ranking al concentrar un 24% del monto total de las ventas al exterior en el período, seguido por Estados Unidos con el 16% y a la Unión Europea con el 14%.

Por otro lado, la apreciación del dólar y el menor ritmo de crecimiento del consumo y la inversión, continúan siendo parte de la coyuntura para las importaciones de Chile al disminuir un 14% al cierre del mes de septiembre de 2016, con caídas anuales en las compras desde la mayoría de los socios comerciales con acuerdos comerciales vigentes.

Una de las buenas decisiones del país, y que le ha permitido enfrentar los escenarios no favorables en el contexto internacional, lo constituyó el consolidar un moderno y competitivo sistema bancario, y también haber desarrollado áreas como las compañías de seguros, las empresas de leasing, las bolsas de valores, las clasificadoras de riesgo y los fondos de capital extranjero. En los últimos 30 años, la ley chilena ha garantizado a los inversionistas extranjeros un trato claro, coherente y no discriminatorio.                                   

A objeto de enfrentar en mejor forma las crisis económicas internacionales, y dada el alto grado de vinculación del país en el comercio internacional, es que se debe insistir en la diversificación de sus exportaciones de bienes y servicios y de su creciente dinamismo, lo que ha llevado a Chile a ocupar el primer lugar para hacer negocios dentro de América Latinade acuerdo al ranking elaborado por Economist Intelligence Unit en el período 2009-2014. Desde los años ’80 el mundo ha visto cómo las empresas se han ido alivianando mediante la tercerización de los servicios relacionados a su producción. Conceptos como el outsourcing ya son casi un lugar común y en la consultora A.T. Kearney evaluaron a Chile dentro de los 10 mejores países en donde externalizar servicios. La capacidad instalada, altos niveles de educación, buenos profesionales y buenas empresas, generan confianza, en resumen, una buena imagen internacional. También es muy necesario insistir, permanentemente, en dar prioridad a que impere en el país un clima adecuado de negocios, caracterizado por una estabilidad política, fundamentos macroeconómicos sólidos, creciente proceso de inserción internacional, alto nivel de conectividad, amplia disponibilidad de recursos humanos calificados y excelente calidad de calidad de vida –  y que posicione a Chile como una plataforma de excelencia para exportar bienes, servicios y tecnologías hacia el resto del mundo.

CONCLUSIONES

Chile ha sido un país pionero en la liberalización económica e impulsor decidido del libre comercio (Chile ha firmado tratados de libre comercio con países y asociaciones que representan el 86 por ciento de la población mundial como la NAFTA, Unión Europea, EFTA, Corea del Sur, China…). En el rubro de mercados libres es una de las economías más globalizadas y competitivas del planeta. Para enfrentar los problemas de crisis económica internacional el país debe insistir, permanentemente, en diversificar sus exportaciones y, en lo fundamental,  dar prioridad a que impere en el país un clima adecuado de negocios, caracterizado por una estabilidad política, fundamentos macroeconómicos sólidos, creciente proceso de inserción internacional, alto nivel de conectividad, amplia disponibilidad de recursos humanos calificados y excelente calidad de calidad de vida –  y que posicione a Chile como una plataforma de excelencia para exportar bienes, servicios y tecnologías hacia el resto del mundo.

Galvarino Casanueva Yáñez, PhD – Escuela de administración UNIACC – Facultad de administración UNIACC

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