Normativa sísmica: cómo se prepara a los futuros arquitectos para construir ciudades más seguras
La normativa sísmica también se aprende diseñando
Para un arquitecto, conocer la normativa sísmica en Chile no significa únicamente saber que existe una regulación para las construcciones. También implica comprender cómo se aplica en un proyecto concreto, reconocer las condiciones del territorio y tomar decisiones de diseño que permitan desarrollar edificaciones más seguras.
Ese aprendizaje forma parte de la formación de las y los estudiantes de Arquitectura de UNIACC. En la carrera, la legislación urbana y arquitectónica aborda las distintas normas que regulan una edificación, desde aspectos como los distanciamientos, rasantes, densidad y coeficientes de constructibilidad, hasta las exigencias relacionadas con el comportamiento sísmico de las estructuras.
La arquitecta Montserrat Costas, académica de la Escuela de Arquitectura, explica que este conocimiento se trabaja de manera aplicada. Los estudiantes reciben de encargo, por ejemplo, un terreno y determinadas condiciones para desarrollar un proyecto, por lo que deben investigar cuáles son las normas que corresponden a ese lugar y cómo incorporarlas en sus decisiones de diseño.
“Tenemos el curso de Legislación Urbana y Arquitectónica donde se ven normativas y toda la legislación correspondiente sobre edificación general, no solamente sísmica. Es un curso bien aplicado en el que se les da un caso donde se les indica: ustedes deben construir en este terreno; entonces ellos tienen que aprender la normativa de ese lugar y cómo se aplica en construcción y diseño”, indicó.
Una formación que continúa durante toda la carrera
La normativa sísmica en Chile no se aborda como un contenido aislado. De acuerdo con Costas, los criterios asociados a seguridad estructural se van reforzando en distintos cursos, entre ellos Materialidad y Edificación, Morfología y Estructura y los talleres de Arquitectura, que acompañan la formación durante los distintos semestres.
Esto permite que las y los futuros arquitectos no solo conozcan la existencia de las normas, sino que desarrollen criterios para incorporarlas en sus propuestas.
“Lo que necesitamos saber los arquitectos es que existen normas de edificación, distanciamientos, rasantes, densidades de edificación, coeficientes de constructibilidad, entre otros requisitos, y asimismo que hay una norma sísmica, la cual tenemos que saber dónde buscarla, cómo interpretarla y cómo aplicarla”, señala la arquitecta.
En los talleres, esta aplicación se vuelve todavía más concreta. Mientras desarrollan proyectos, las y los estudiantes deben considerar cómo se sostiene una edificación y qué decisiones estructurales son necesarias para que el diseño responda adecuadamente a las exigencias existentes.
Como explica Costas, el proceso busca que los futuros profesionales puedan reconocer incluso visualmente determinadas deficiencias en una propuesta: “Un profesor los manda a hacer un edificio de algún tipo y si ve que se está diseñando sin apoyo suficiente, al tiro debiese poner ojo y decirle: te falta una columna, un muro, un pilar que sirva de apoyo, porque hay una normativa sísmica que hay que cumplir”.
Chile y una experiencia construida a partir de los terremotos
La relevancia de esta formación adquiere especial importancia en un país como Chile, cuya historia ha estado marcada por grandes terremotos y por una permanente actualización de sus estándares de construcción.
Según explica Costas, las primeras normas vinculadas a la construcción sísmica en Chile surgieron en 1929, después del terremoto de Talca de 1928. Colombia, en tanto, desarrolló su primera normativa de este tipo después del terremoto de Popayán de 1983.
Esa diferencia histórica permite entender parte de la experiencia acumulada por Chile, aunque la arquitecta advierte que contar con una normativa sísmica avanzada no significa que el país esté completamente preparado frente a futuros terremotos.
“Chile tiene una madurez en temas normativos sísmicos bien grande. Ha tenido casi un siglo de estar actualizando, revisando y sometiendo a prueba, lamentablemente, esta normativa a partir de los distintos terremotos que han sido bien frecuentes también”, señala.
La evolución de la normativa sísmica en Chile ha estado vinculada precisamente a los aprendizajes obtenidos después de eventos como los terremotos de 1960, 1985, 2010 y 2014. Cada experiencia ha permitido revisar el comportamiento de las edificaciones y generar nuevos antecedentes para fortalecer los criterios de diseño y construcción.
El terremoto en Colombia vuelve a poner el foco en la prevención
El reciente terremoto registrado en Colombia abre nuevamente la discusión sobre cómo los países latinoamericanos enfrentan este tipo de eventos y sobre la efectividad de sus sistemas de prevención.
Costas plantea que todavía es temprano para establecer conclusiones sobre el nivel de preparación de Colombia. Antes de realizar evaluaciones definitivas, explica, es necesario analizar los daños, identificar vulnerabilidades y estudiar cómo funcionaron las normas existentes.
“Creo que ahora viene todo un periodo de revisar cómo funcionan estos sistemas normativos”, sostiene.
Para la arquitecta, esa revisión debe considerar algo más amplio que la existencia de una norma escrita. También es necesario observar cómo se aplica, cómo se fiscaliza y qué ocurre con edificaciones antiguas que fueron construidas bajo estándares anteriores, además de aquellas que se desarrollaron de manera informal.
En ese sentido, comparar directamente a Chile, Colombia, Perú o Venezuela mediante un ranking de preparación puede resultar poco útil, ya que todos son países con una historia sísmica relevante y cuentan con distintos sistemas de regulación.
“Son todos países sísmicos que tienen una historia sísmica importante”, señala Costas, quien plantea que el desafío está en observar cómo funcionan efectivamente esos sistemas y cómo pueden seguir perfeccionándose.
De la norma a la cultura de prevención
La experiencia chilena también muestra que la seguridad frente a los terremotos no depende exclusivamente de una legislación. Involucra a profesionales que diseñan y construyen, instituciones encargadas de fiscalizar y comunidades que deben conocer cómo actuar frente a una emergencia.
Por eso, la normativa sísmica en Chile constituye también un componente relevante de la formación profesional de arquitectos y arquitectas. Comprenderla, saber dónde encontrarla y aplicarla correctamente permite que las decisiones de diseño incorporen desde el inicio criterios de seguridad.
“Esto no significa que Chile esté resuelto y que no vaya a pasar nada”, advierte Costas. A su juicio, todavía existe espacio para fortalecer la prevención, particularmente mediante una mayor inversión en programas de evaluación y reforzamiento de estructuras existentes.
Desde la formación universitaria, el desafío es contribuir a que esos conocimientos se incorporen de manera práctica y permanente. En el caso de Arquitectura, esto significa que la normativa, la estructura, la materialidad y el diseño no se entiendan como elementos separados, sino como dimensiones que deben dialogar desde las primeras etapas de un proyecto.
Así, frente a cada nuevo terremoto, la discusión no debería limitarse a evaluar los daños una vez ocurrido el evento. También debe permitir revisar qué se está haciendo bien, dónde persisten las vulnerabilidades y cómo la arquitectura puede contribuir a construir ciudades más seguras y preparadas para el futuro.