La carrera de danza volvió a demostrar su proyección profesional en uno de los escenarios más importantes de Latinoamérica. Seis estudiantes y egresadas de la Universidad UNIACC han sido parte parte del cuerpo de baile oficial del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar 2026, participando en las oberturas del día uno y cuatro, además de las competencias internacional y folclórica.
No es un escenario cualquiera. El Festival de Viña es una vitrina continental, transmitida a millones de personas y reconocida por reunir artistas de talla mundial y producciones de alto estándar técnico. Llegar hasta ahí implica audiciones exigentes, disciplina física y una preparación artística integral.
Del aula al escenario internacional
La selección comenzó con el envío de un video. Luego vino la audición presencial: cerca de 80 postulantes compitieron por un lugar. Solo 26 quedaron seleccionados. Entre ellas, seis representantes formadas en la carrera de danza de UNIACC: Isidora Artigas, Fernanda Garcés y Maite Ireland —actualmente estudiantes— junto a las egresadas Carolina Letelier, Francisca Zepeda y Constanza Ramírez.
“Ha sido una experiencia muy enriquecedora. Se armó un grupo con muy bonita energía y estamos sacándole el máximo provecho”, cuenta Isidora. Los ensayos comenzaron el 6 de enero y el equipo se trasladó a Viña del Mar el 17 de febrero para integrarse al montaje televisivo.
La coreografía estuvo a cargo de Conny Azúa, también egresada de UNIACC, lo que consolida una cadena formativa donde la carrera de danza no solo proyecta intérpretes, sino también creadoras y líderes artísticas en la industria escénica.
Carrera de danza y formación para la industria real
El paso por el Festival de Viña no es casualidad. La carrera de danza en UNIACC forma parte de una universidad creativa que este 2025 cumplió 20 años de historia en su Escuela de Danza. Durante estas dos décadas, ha consolidado un modelo que combina técnica contemporánea, entrenamiento físico, creación coreográfica y vinculación con el medio profesional.
La formación en danza hoy no se limita a aprender pasos. Incluye preparación para audiciones, trabajo frente a cámaras, resistencia corporal, interpretación escénica y adaptación a distintos estilos musicales. En un festival donde conviven géneros urbanos, pop, baladas y folclor latinoamericano, la versatilidad es clave.
Bajo la dirección de Carlos Delgado, la escuela ha impulsado una mirada actualizada de los estudios superiores en danza, integrando innovación, nuevos lenguajes y oportunidades reales de inserción laboral.
Una experiencia que abre puertas
Ser parte del cuerpo de baile del Festival de Viña significa trabajar bajo presión, ensayar jornadas intensas y adaptarse a cambios de último minuto. Pero también implica visibilidad, redes de contacto y crecimiento profesional.
La carrera de danza prepara a sus estudiantes para enfrentar este tipo de desafíos. La disciplina adquirida en clases, el entrenamiento técnico constante y la exploración creativa permiten que el salto a escenarios masivos sea una transición natural.
Además, la presencia de egresadas como coreógrafas demuestra que la proyección no termina con el título. La industria cultural requiere intérpretes, docentes, creadores y directores capaces de liderar procesos artísticos complejos.
Talento joven en un escenario histórico
El Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar no solo es un espectáculo musical: es un símbolo cultural en Chile y América Latina. Participar en sus oberturas y competencias significa formar parte de una tradición artística de alcance internacional.
Para estas seis bailarinas, la experiencia marca un antes y un después en su trayectoria. Para la universidad, confirma que la carrera de danza es una plataforma real de proyección profesional.
En tiempos donde la creatividad y la capacidad de adaptación son fundamentales en la industria del espectáculo, la formación integral marca la diferencia. Y cuando el talento se encuentra con disciplina y oportunidades concretas, el resultado puede verse en el escenario más importante del verano latinoamericano.
La carrera de danza reafirma así su impacto en la escena nacional, demostrando que la formación artística de calidad puede traducirse en presencia internacional, liderazgo creativo y nuevas oportunidades en el mundo profesional.