Escuchar a Paola Aste es una invitación a sumergirse en una vida dedicada a la práctica y enseñanza de la danza, en donde el movimiento y la expresión corporal se ponen al servicio de las emociones, transmitiendo un lenguaje que muchas veces supera a la palabra hablada. Profesora de la carrera de Danza y Coreografía de Universidad UNIACC, además es la presidenta nacional del Sindicato de Trabajadores de la Danza y a lo largo de su carrera ha recibido varios importantes reconocimientos de parte de organismos como el Sernam o el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.

Oriunda de Concepción, fue fundadora, directora académica y artística del Centro de Danza Calaucán y actualmente enseña Técnica de la Danza Moderna método Leeder y Técnica Limón en nuestra universidad. Es en ese marco que se sienta a repasar su carrera y su presente, uno que está profundamente unido a sus estudiantes.

“Entré a UNIACC el año 2009 porque me llamó el maravilloso maestro Edgardo Hartley. Que a uno la llamé él es un tema, porque es un personaje importante en la danza. Fue increíble porque empecé con dos cursos de primero y segundo año, y siete años después ya teníamos muchas secciones y cursos, el aumento fue impactante en la universidad”, dice recordando sus inicios en Avenida Salvador.

Paola Aste cuenta que comenzó a bailar en Concepción en los años 80 para luego emigrar a Alemania, en donde se formó en danza en el Instituto Superior Irene Olk. A su regreso a Chile continuó junto a los maestros Joan Turner y Patricio Bunster egresando el año 1994 como Coreógrafa, Intérprete y Docente en Danza Moderna en el Centro de Danza Espiral, actual Universidad Academia Humanismo Cristiano. Más tarde obtuvo una pasantía para especializarse en Técnica Limón en la Escuela José Limón Dance Foundation en Nueva York, EE.UU..

“Yo pertenezco a la generación de maestros y bailarines que tuvimos la suerte de formarnos con Patricio y Joan en los años 80 y 90 dentro de una especie de familia. Durante mucho tiempo yo trabajé y bailé con ellos en el Espiral. Luego me fui a Estados Unidos y obtuve la otra parte de mi formación. Por un lado, está todo lo que es el sistema Joos-Leeder 8:11, la corriente alemana, y luego tengo la posibilidad de aprender, interiorizarme y profundizar en la técnica Limón. De alguna manera todas las danzas tienen un origen más o menos similar, luego se abren las posibilidades de cada corriente. Cada personaje importante de aquella época toma los mismos conceptos y los van desarrollando a su manera: José Limón lo hace en Estados Unidos, mientras que en paralelo Mary Wigman, Kurt Jooss o Leeder están trabajando en Europa. Mi formación está por esos dos lados, pero evidentemente que mi base importantísima es con la Joan y con Patricio, y con la corriente alemana, después uno va aprendiendo otras cosas”.

Una de los últimos hitos en la carrera de Paola Aste fue presentar la obra “Ay de mi Violeta” en el Centro Cultural 25 de Mayo, de Buenos Aires. Originalmente la invitación era para llevarla a cabo a fines de 2019, pero primero dado a temas de fondos en Argentina y luego la pandemia es que tuvo que postergar su puesta a cabo. Sobre la experiencia, cuenta que “fue fantástico porque tuvimos dos funciones en este centro cultural, que es realmente hermoso, y que tiene una capacidad de convocatoria a público, sobre todo adulto mayor y jóvenes, con actividades gratuitas destinadas a la gente. Además fue una experiencia maravillosa porque les encantó la obra”.

Además de presentar “Ay de mi Violeta” hubo conversatorios después de la obra que le permitieron darse cuenta que la audiencia que fue a verla conocía a Violeta Parra. Junto a esto, la compañía a la que pertenece la académica recibió clases con un connotado bailarín de la Compañía de Danza Nacional Contemporánea de Cuba del Teatro Colón, mientras que ella hizo un taller de dos clases con estudiantes de danza.

Sobre la respuesta del público en Buenos Aires, dice que “los chilenos presentes estaban muy conmovidos, se les caían las lágrimas, agradecidos, felices de que hubiésemos ido, mientras que los argentinos se sintieron empapados por el personaje de la Violeta y por todo lo que implica la obra. Hablamos también de ‘El Guillatún’ que retrata un poco la problemática general que nos aborda tanto a los argentinos como acá, entonces yo creo que esta experiencia permite encontrar lazos, urdiendo caminos y sintiendo la fraternidad de otros territorios. La fraternidad, el compromiso, el que uno pueda llegar y emocionar a otros públicos de otras tierras, yo creo que eso es un agradecimiento impagable para un artista escénico”.

Los 10 años de “Ay de mi Violeta”

Este año “Ay de mi Violeta” cumple una década desde su estreno en Santiago. A raíz de ello, Paola Aste cuenta que lo va “a celebrar en grande”, agregando que “es una obra súper actual, porque como la Violeta es una mujer que sigue existiendo hoy en día en todo. Somos muchas Violeta por todos lados. Me encantaría que los estudiantes la pudieran ver. De hecho, cuando la dimos el año 2012, en esa época Francisca Zepeda, que hoy en día hace clases en la UNIACC en tercer año, estaba estudiando en primer año y fueron, porque yo envié a todos mis estudiantes de esa época a ver la obra”.

Según rememora, “Ay de mi Violeta” nació luego de hacer una obra a partir de la canción “El Gavilán” de Violeta Parra, obra realizada junto al artista visual Ricardo Sepúlveda. Fue con él que se propusieron hacer algo de mayor envergadura con otros temas de Violeta. “No hicimos una obra lineal, pero si parte con el disparo en la carpa. ¡Paf! Todo se vuelve de rojo y ahí comienza la historia. Yo soy la directora de la obra, pero trabajo con Ricardo Sepúlveda que ve la parte del diseño integral como director de arte. Siempre trabajo con más personas, no trabajo sola”.

Sobre cuándo serán las celebraciones de los 10 años, dice que espera hacerlo en primavera, aunque para ello necesita levantar recursos para tener una buena producción, la que incluye ocho músicos en vivo y seis bailarines.