Macarena Segovia

La académica de la Escuela de Periodismo UNIACC recibió el Premio de Periodismo de Excelencia que entrega la Universidad Alberto Hurtado por su investigación sobre la rendición de las platas en la campaña a gobernadora por parte de Karina Oliva, artículo publicado por Ciper que le terminó costando la elección a la abanderada de Comunes.

El 17 de octubre de 2021 la campaña senatorial de Karina Oliva recibió un golpe del que no se volvería a recuperar. Hasta ese día, la principal figura de Comunes era una carta segura para llegar a la Cámara Alta, incluso pudiendo alcanzar una de las primeras mayorías nacionales, sin embargo, un artículo publicado por Ciper cuya investigación estuvo a cargo de la profesora de la Escuela de Periodismo de nuestra Universidad, Macarena Segovia, revelaría manejos cuestionables en la rendición de los gastos de la campaña previa a gobernadora al Servel.

Bajo el título de “Rendición de la campaña a gobernadora de Karina Oliva: siete militantes de su partido presentan boletas que suman $137 millones”, la investigación produjo no solo que el entonces candidato presidencial Gabriel Boric le quitara su respaldo, sino también un polémico allanamiento a la sede de Comunes y una investigación del Ministerio Público. Seis meses después, Macarena Segovia recibió el Premio de Periodismo de Excelencia de la UAH por su trabajo, destacando dentro de los mejores trabajos periodísticos del 2021 en Chile.

Sobre la realización de este reportaje la académica con paso también por medios como El Mostrador y La Red cuenta que “la (investigación) surgió viendo las tablas de Excel que publica el Servel, buscando entre 15 mil líneas de datos, haciendo un trabajo de meses que dura hasta hoy, y lo que saltó a la vista fue ver que el equipo duro de Karina Oliva tenía sueldos que eran bastante excesivos comparados con otras campañas. Ahí seguí con este tema durante un mes y medio de trabajo, realizando muchas conversaciones con los implicados, preguntando por cada uno de los trabajos, dándome cuenta que había facturas que no tenían razón de ser, como por ejemplo 50 millones de pesos para desayunos, e ir ajustando cada ítem de la rendición de su primera y segunda vuelta para gobernadora”.

¿Qué te deja la respuesta a tu artículo y todo lo que pasó después?

“No sé si puedo decir que con este reportaje ella no ganó su senaduría, pero es claro que trajo consecuencias que cuando publicamos no estaban en la palestra, pero sí era importante publicarlo antes de una elección por un tema de principios democráticos. Teníamos información relevante que podía ayudar a la ciudadanía en el contexto de ir a ejercer su derecho a voto y por más que ellos dilataron bastante las respuestas, en un momento dijimos que se tenía que publicar. Las consecuencias políticas responden a dinámicas del Frente Amplio, en donde había una elección presidencial y ellos tomaron las decisiones en su contexto, y por otro lado se dio la investigación del Ministerio Público y el allanamiento, son cosas que uno no se imaginó al momento de escribir”.

Reportajes de esta índole demuestran la importancia del periodismo de investigación, en donde se requiere de tiempo y los recursos que da trabajar en un medio de comunicación.

“Hacer periodismo de investigación es un arte que hay que trabajarlo minuciosamente, con mucha paciencia, con mucho olfato y donde es súper relevante entender que es muy lento, muy preciso y no se puede fallar en absolutamente en nada, por lo que es algo caro. Hacer periodismo de investigación, por lo minucioso y largo que es, es algo caro de sostener para un medio. Eso ya no se encuentra mucho en nuestro país, aunque hay mucho hecho de manera autodidacta, pero tener las espaldas de un medio -que es algo que me apasiona-, es algo anómalo en nuestra realidad. Lo que sí es que requiere mucho tiempo, mucho amor, muchas horas de trabajo, jornadas que no se acaban nunca, pero uno goza porque uno sabe que está ahí para que la gente ejerza su derecho a estar informados, entonces creo que le hace bien a la democracia y al desarrollo de un país tener un periodismo fuerte”.

¿Qué tan importante se hace hacer periodismo “a la antigua” en este mundo de redes sociales y noticias falsas, en el sentido de buscar los datos, contrarrestar fuentes y resaltar que los hechos son sagrados?

“Hacer periodismo de datos duros o de hechos es bien complicado. Hoy la vorágine de golpear que imponen las redes sociales muchas veces te hacen errar como periodista, entonces hay que tener una capacidad desde que estás estudiando periodismo de parar y mirar desde afuera para ver dónde está la noticia o qué es lo que está pasando. Tener esa capacidad de abstracción para analizar con mayor detención es fundamental para hacer periodismo. Al menos en el curso de Periodismo Político tratamos de ver un poco eso, analizando lo que está detrás de la noticia y viendo cómo nos abstraemos. Eso para quienes están recién partiendo es súper importante, ya sea en el tipo de periodismo que hagas, porque eso nos separa de las publicaciones de redes sociales”.

¿Se ha vuelto muy complejo hacer periodismo político en un escenario tan líquido donde todo cambia rápidamente?

“El cambio constitucional y el cambio estructural político social que se ha tenido en los últimos 12 años de alguna u otra forma han llevado a que el periodismo político salga de su zona de confort. Este es un gran momento para hacer periodismo político de verdad, y no la chamuchina cotidiana. Haciendo un periodismo que mira las estructuras de poder y como se relacionan, y no hablo de los poderes del Estado o la nueva constitución que se propone, sino como el poder cambia siendo quizás una forma distinta de hacer política, lo que lleva a una forma distinta de hacer periodismo político. Yo creo que este estaba bien cómodo y esto ha hecho que se chasconeara un poco, haciendo que no solo tengamos que ir a hablar con los políticos tradicionales, sino que hay actores sociales que influyen, que hay estudiantes que también lo hacen. Entonces se amplió esa mirada”.

Uno no hace periodismo pensando en un premio, pero cómo valoras un reconocimiento que a estas alturas ya es bien importante.

“Nunca pensé que me iba a ganar un premio, pero recae harto esfuerzo ser buen periodista o una buena periodista. Siempre es recibido que los propios colegas reconozcan tu trabajo, y en este sentido no es solo por este reportaje, sino para mí es al ejercicio periodístico que hace Ciper y al lugar que cumple en la sociedad y en el mundo periodístico. Tiene que haber un periodismo fiscalizador y creo que es un reconocimiento a eso. En lo personal estoy muy contenta, ya que no es algo que me lo esperaba”.