La Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad UNIACC desarrolló el conversatorio “Ley de Adopción en Chile: Desafíos, Reformas y Perspectivas”, un encuentro para generar reflexión sobre la reciente legislación en torno a la adopción y el rol del cuidado familiar en la protección de niños, niñas y adolescentes.
La actividad contó con la participación de María Olga Troncoso, jueza del Tercer Juzgado de Familia de Santiago; Nicolás Ibáñez, académico de Derecho de Familia de la Universidad Autónoma; Vivianne Galaz, directora ejecutiva de la Fundación San José para la Adopción; y Victoria Raveau, madre de familia de acogida, quien compartió su testimonio sobre la experiencia de abrir las puertas de su hogar a una niña vulnerada en sus derechos.
Un cambio cultural que pone al niño en el centro
Para la jueza María Olga Troncoso, la nueva Ley de Adopción representa un giro profundo, ya que “obliga a un cambio cultural que pone en el centro a niñas y niños. Sin embargo, aún hay grandes desafíos, ya que se debe entender que esta normativa no solo establece plazos acotados, sino que incorpora garantías de derechos y nos exige revisar la institucionalidad de manera periódica”.
Desde la academia, el profesor Nicolás Ibáñez subrayó que la reforma no es solo un ajuste normativo, sino un cambio de paradigma. “Más que una reforma, es desarmar un sistema para crear uno nuevo. La adopción se reconoce ahora como una medida de protección de derechos, abandonando la idea de que era una sanción a la familia de origen o una circunstancia a retrasar”.
A esto añadió una cifra alarmante sobre la protección de la niñez: “En Chile se muere un niño cada dos días en el sistema, 168 al año”.
Humanizando el debate
Desde la Fundación San José para la Adopción, Vivianne Galaz destacó tres aspectos clave:
“Lo más relevante es que se acortan los tiempos para los niños, que ya no tendrán que enfrentar dobles o triples procedimientos. También se elimina el orden de prelación en la postulación, lo que amplía la disponibilidad de familias, considerando las nuevas conformaciones familiares”.
En tanto Victoria Raveau, madre de acogida, dio un giro emotivo al encuentro señalando que “llegué al servicio en ese tiempo de Mejor Niñez y nos hicieron una evaluación muy rigurosa. Con mi esposo nos demoramos ocho meses en el proceso, que normalmente dura un año. Cuando finalmente nos llamaron para recibir a una niña, fue impactante: tenía cinco años y venía de una historia muy dura”.
Desafíos pendientes
A pesar de los avances, los participantes coincidieron en que el desafío no termina con la promulgación de la ley en julio de 2025. Persisten las brechas de financiamiento, la necesidad de más familias de acogida y la urgencia de garantizar que el derecho a vivir en familia sea una realidad y no solo un principio.
La decana de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, Katrina Badilla Guzmán, subrayó el espíritu del encuentro:
“Esto no es solo un conversatorio académico; es una oportunidad para preguntarnos como sociedad qué estamos haciendo hoy para proteger a los más vulnerables. ¿Estamos realmente asegurando su derecho a vivir en familia?”.
Quienes quieran informarse sobre cómo convertirse en familia de acogida pueden acercarse a las charlas del Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, disponible en redes sociales como @servicioproteccionrm.