Las redes sociales en sí mismas no son negativas ni representan un riesgo. Los riesgos están dados en lo solos que pueden estar los jóvenes en la exploración de estas tecnologías, y eso puede pasar con cualquier otra actividad que implique conductas exploratorias de su parte”, aseguró en Universidad UNIACC la psicóloga Ana María Salinas, durante el webinar “Redes sociales y convivencia entre jóvenes”.

El 25 de septiembre, la institución compartió vía Facebook Live la transmisión de la actividad, la que fue moderada por el director de Escuela de Psicología, Cristián Ortega, como cortesía del Magíster en Intervención con Jóvenes y Adolescentes, el que se imparte en modalidad semipresencial.

Salinas, quien también es magíster en Psicología Clínica con mención en Psicodiagnóstico y Evaluación Forense, aseguró que “las redes sociales han ampliado el contexto y la vida social, la han expuesto públicamente y han cambiado la forma de interactuar”.

En este contexto, afirmó, “el ambiente no siempre es propicio para el desarrollo y para la convivencia”.

La profesional explicó que el concepto de red social implica “un contexto virtual en donde hay interacción (…) una interacción que se puede producir en un momento simultáneo o que puede ser totalmente atemporal (…) una interacción que ha cambiado la forma de aprender y de interactuar con la información, y en donde -yo creo- los adultos nos hemos quedado un poco atrás en cómo acompañar a los jóvenes”.

Para Salinas, los peligros de la utilización de redes sociales pueden sustentarse “en el uso excesivo de estas tecnologías en reemplazo de, por ejemplo, interacciones reales, lo que puede tomar la cualidad de una conducta adictiva; pero entonces no es la red social el problema, sino la conducta adictiva”.

UNIACC webinar

Para la psicóloga Ana María Salinas, el deseo de exploración del joven “puede ser sumamente positivo si está suficientemente acompañado, lo que no significa estar (…) revisándole el teléfono o el computador (…) Y ese acompañamiento empieza desde que los jóvenes eran niños”.

Lo relevante es el desafío que implica para el adulto –papá, mamá y el adulto educador y facilitador del aprendizaje- el acompañamiento a los jóvenes en algo que quizás como adulto no se conoce tanto”, destacó.

En visión de Salinas, el deseo de exploración del joven en redes sociales “puede ser sumamente positivo si está suficientemente acompañado, lo que no significa estar al lado del joven, o revisándole el teléfono o el computador; hay maneras mucho más adecuadas de realizar ese acompañamiento. Y ese acompañamiento empieza desde que los jóvenes eran niños”.

Salinas remarcó lo nocivo que puede resultar que un niño de 10 años tenga acceso indiscriminado o sin ningún control a redes sociales, incluso a tecnologías: “Un niño de 10 años no debería estar solo, pero uno podría estar desde los 4 años con un chico, viendo un video de YouTube o un cuentacuentos para establecer una interacción (…) Comentar, pasar tiempo juntos, hasta dar herramientas a este niño para que pueda discriminar qué red social es beneficiosa o perjudicial, o cómo seleccionar fuentes de información confiables o cuáles páginas son de riesgo. Y tal como las otras actividades que el joven aprende, tiene que tener herramientas, y éstas tienen que venir de los adultos de la familia, del colegio, de la universidad, etcétera”.

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