El profesor de la carrera de Diseño de Imagen, expuso la obra llamada “La pequeña historia del automovilismo” en Espacio O.

“Mi obra la basé en pequeñas piezas escultóricas creadas en la máquina 3D. Hace tres años comencé a trabajar con esta tecnología (…) Su uso pasó del mundo ingenieril, distante por su costo, a las escuelas de diseño en formatos más pequeños”, comenzó explicando Da Venezia sobre su muestra.

La muestra estuvo compuesta por tres piezas. Terrain Vague nº2, formada por un tríptico y piezas fotográficas sobre un mantel a rayas y un Renault 4L, conocido popularmente como Renoleta; DS68 – Barbey/Klein, ensamblaje entre registros fotográficos de Bruno Barbey, utilizando cromáticamente el azul Yves Klein y el registro de piezas 3D del célebre Citroën DS quemados en las barricadas de mayo del 68 en París; y Trois Couleurs, Instalación de tres piezas escultóricas, donde cada pieza está ensamblada por dos autos realizados en impresión 3D, perforados transversalmente por un tubo led, que se encadenan entre sí para generar un cuarto de círculo que se instala en la esquina del espacio, virtualizando un loop giratorio.

De esta forma, y mediante la exposición de colores, objetos e imágenes, la obra del profesor da cuenta de la influencia francesa en el Chile de la segunda mitad del siglo XX, donde explica que aquella revolución nunca llegó a nuestro país.

Por su parte, se dio tiempo para hablar sobre el significado de su trabajo y el quiebre de los paradigmas dentro de la arquitectura.

“Hace tres años realicé una exposición donde presenté los paradigmas de la arquitectura, los cuales incendié. Tomé los modelos clásicos con los que se ha construido la arquitectura contemporánea. Esto calza ahora con lo sucedido en la catedral de Notre Dame. Uno de mis últimos trabajos y que la realicé la misma noche del incendio, es esta iglesia, la cual represento en llamas. Mi objetivo en mis obras es mostrar exactamente eso, el rompimiento de los paradigmas” comentó el profesor de la escuela de Diseño de UNIACC.

Los colores coincidentes de ambas banderas -la francesa y la chilena- se reconfiguran en imágenes y objetos que dan cuenta de esa influencia y su apropiación, centradas en un objeto en particular: el automóvil de origen francés y su alcance cotidiano en la población chilena de las décadas del sesenta y setenta (…) el Citröen 2CV y el Renault 4L, rebautizados en nuestro país como Citroneta y Renoleta respectivamente, en un acto de apropiación del lenguaje”, aparece escrito a la entrada de la muestra.

sdr

Universidad UNIACC